Para la mujer

  1. Para la mujer
  2. Prácticas Erróneas

No hagas que tu esposa se humille

No hagas que tu esposa se humille
12046 2568

Todo ser humano necesita sentirse apreciado y amado, y recibir dicho amor expresado de muchas diferentes maneras y en múltiples situaciones. No hay nada más hermoso o placentero que una palabra de amor entre los cónyuges cuyos corazones han sido unidos por Al-lah Todopoderoso en un matrimonio lícito, Permitiendo así que sean suficientes el uno para el otro y que llenen el vacío del cónyuge. Si el marido descuida a su esposa y no trata de responder a sus emociones, entonces habrá problemas. Sería un desastre si otro hombre nota dicho vacio y trata de llenarlo de manera ilegal.

 La sociedad justifica al hombre que toma una segunda esposa diciendo que tal vez la primera no pudo satisfacer las necesidades del marido; pero debemos preguntarnos qué es lo que haría la esposa que no recibe aprecio y amor de su esposo. Este es un mensaje para todos los esposos que creen que el amor es un signo de debilidad, el aprecio de la esposa una imprudencia y los cumplidos una pérdida de tiempo.
 Quejas femeninas
Jadiyah ‘Abdul-lah, empleada, dice: “Mi esposo deja de hablarme por días enteros, si bien vivimos con nuestros familiares; todos se dan cuenta de que les dirige la palabra a todos menos a mí. Siempre me acusa de ser cochina y descuidada en el hogar. Trabajo más de medio día y vuelvo cansada a casa. Él no me ayuda en nada y todo mi salario es para la familia.”
Umaimah ‘Abid, maestra, dice: “Me casé con cuando él era aun un estudiante. Yo trabajaba para apoyarlo y a sus hermanas. En cuanto encontró un trabajo me dejó y se fue al extranjero, en donde se casó con una enfermera. Solamente me da cantidades simbólicas de su tiempo y dinero; y la relación entre nosotros apenas pende de un hilo. ¿En dónde están el aprecio y la gratitud? Y ni que decir del amor.”
Basmah Ahmad, empleada, dice: “Ayudé a mi esposo cuando era un empleado humilde y sin dinero. Le daba dinero para que lo invirtiera como capital en un pequeño proyecto que Al-lah Todopoderoso Ha Bendecido. Al principio, venía y me pedía consejo, y llevábamos una vida feliz. Cuando comenzó a hacer dinero sin embargo, se volvió mezquino, ahora apenas nos da lo mínimo para sobrevivir. Prefiere a sus parientes que a nosotros. También se casó con una segunda esposa. Esto me ha hecho detestar la vida y ver que no hay tal cosa llamada aprecio, y mucho menos amor.”
Por otro lado, Nusaibah ‘Abdur-Rahman, ama de casa, declara: “Mi esposo se preocupa por mis sentimientos, especialmente en frente de su familia, y también me ayuda en la casa y siempre defiende mis derechos. Esto hace que mi amor y aprecio por él crezcan. Es imposible dar lo que no se tiene; yo puedo brindarle amor a mi esposo porque él me ha dado amor.”
 Educación inadecuada
 El Dr. Ahmad Al ‘Amri, Profesor de Psicología de la Universidad del Cairo, nos dice con respecto a la educación que provoca que los hombres no aprecien a sus esposas lo siguiente:
 “El error que los padres cometen al educar a los hijos es que consideran a los varones como superiores y establecen diferencias entre varones y mujeres. Las hijas sirven a los hijos: Los chicos comen y sus hermanas recogen la mesa. El fin de semana, los hijos se levantan tarde, mientras las hijas ayudan a su madre con el quehacer. Los hijos avientan su ropa sucia por donde sea, esperando que sus hermanas la recojan y la pongan en su lugar. Los chicos mandan a sus hermanas y están siendo educados con la idea de que son superiores y de que las mujeres son inferiores.”
“La madre es para los hijos el ejemplo de lo que es una mujer: Cuando el hijo ve que ella no es respetada, se hace a esa idea; por eso cuando crece adapta la misma actitud que tenía con sus hermanas para con su esposa, y así subestima a su mujer. Al educar así a nuestros hijos somos injustos con ellos, con nosotros mismos y con los demás. Cuando los hijos crecen y se convierten en hombres tratan a su esposa de manera ruda y austera, ya que no crecieron en un ambiente de amor y afecto y no aprendieron que no hay nada de malo en expresar amor y aprecio. El chico que crece en una atmosfera de amor y que aprende a demostrar aprecio se sentirá inclinado a demostrar su aprecio y gratitud por todo lo bueno que su esposa haga: Expresará su admiración por un vestido bonito que ella se ponga, y elogiará su esfuerzo. Cuando él haga eso, su mujer se sentirá apreciada y su vida tendrá una mejor calidad.”
 El Dr. Yusuf Qasim, Profesor de Shari’ah (Jurisprudencia Islámica) de la Universidad del Cairo, nos habla sobre el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y su trato con sus esposas, que Al-lah Esté complacido con ellas, así como del aprecio que sentía por ellas. La esposa es el ser humano más cercano al hombre, y por lo tanto se le debe de tratar con generosidad. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Los mejores de entre vosotros son aquellos que tratan mejor a sus esposas.”Anas ibn Malik, que Al-lah Esté complacido con él, dijo: “Le serví al Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, por diez años, y nunca expresó desdén o descontento ni me preguntó por qué hacía esto o por qué no hacía lo otro.” [Al Bujari, Muslim] Si esta era la manera en que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, trataba a su sirviente, entonces ¿cómo trataba a sus esposas?
 Hay muchas situaciones en las que el cuidado del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, por sus esposas quedó de manifiesto. Cuando sus esposas se ponían celosas de la gran belleza de Safiyyah bint Huyayy, que Al-lah Esté complacido con ella, y se burlaban del hecho de que era hija de un judío, el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, consolaba a Safiyyah diciéndole: “Contéstales que eres la esposa de un profeta y que tu padre fue un profeta, y tu tío fue un profeta.” Con esto se refería por supuesto a los profetas Moisés y Aarón, la paz sea con ellos. Si una de sus esposas se molestaba con alguna otra, favorecía a la que tenía la razón. Cuando ‘Ai’shah rompió una vez un utensilio de Hafsah, que Al-lah Esté complacido con ellas, el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, le ordenó reponérselo. Incluso en sus últimos días en cama les pidió permiso a sus esposas para ser atendido por ‘Ai’shah, que Al-lah Esté complacido con ella, en su casa. Esta es la manera en que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, trataba a sus esposas, y todo musulmán debe tratar de imitar este comportamiento porque él, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, es el mejor de los ejemplos para los creyentes. En nuestra fe, una buena palabra se considera como caridad, y la esposa es la persona que más se merece la caridad de su marido.
Resumen
 Nunca ponga a su esposa en una de las siguientes situaciones:
·         La esposa se esfuerza por preparar una comida exquisita para su marido, esperando que este le diga “gracias”; en vez de eso, él le dice: “Mi madre cocina mejor que tu.”
·         La esposa se arregla para esperar a su esposo, pero cuando él llega a casa actúa como si no hubiera notado nada especial y se rehúsa a hacerle algún cumplido.
·         El esposo humilla a su mujer frente a su familia y habla de ella de manera despectiva.
·         El esposo nunca le obsequia a su mujer una palabra de amor o elogio.

 

Related Articles