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La musulmana es amable y respetuosa con sus padres (Parte 1)

La musulmana es amable y respetuosa con sus padres (Parte 1)

Una de las principales características de la verdadera musulmana es su trato respetuoso y amable para con sus padres. El Islam estimula el respeto y el trato amable y afectuoso hacia los padres en muchos textos del Corán y de la Sunnah. Cualquier musulmana que lea estos textos, no tendrá otra opción más que adherirse a sus enseñanzas y tratar a sus padres con benevolencia y respeto, sin importar las circunstancias o el estado de la relación con ellos.

 
La musulmana se preocupa mucho por obedecer a sus padres
 
Así como a la musulmana le urge tratar a sus padres con afecto y respeto, también es temerosa de cometer el pecado de desobedecerlos, al darse cuenta de la gravedad de este pecado, el cual es contado como uno de los mayores pecados (Al kaba'ir). Ella es consciente del aterrador cuadro que el Islam pintó de una de las personas que desobedecieron a sus padres, y esto le hace examinar su consciencia y suavizar cualquier aspereza del corazón o sentimiento severo que pudiera estar albergando.
 
El Islam establece una comparación entre la desobediencia a los padres y el crimen de asociar copartícipes a Al-lah, así como establece un vínculo entre la verdadera fe en Al-lah y el trato respetuoso a los padres. La desobediencia hacia nuestros padres es una falta horrenda que la verdadera musulmana odiará cometer, al ser el más grande de los pecados mayores y el peor de los errores. Abu Bakrah Nufai‘ Ibn Al Hariz dijo: "El Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos preguntó tres veces: '¿Acaso os debo decir cuál es el mayor de los pecados?'. [Bujari y Muslim] Nosotros dijimos: ‘¡Sí, Mensajero de Al-lah!". Él dijo: ‘Asociar copartícipes a Al-lah y desobedecer a vuestros padres’".
 
Una mujer puede disfrutar una vida de tranquilidad y holgura en la casa de su marido, y puede mantenerse muy ocupada con su marido y sus hijos, disponer de poco tiempo para compadecerse de sus padres, visitarlos para ver cómo están, y tratarlos bien. Pero la verdadera musulmana está a salvo de estos graves errores, al leer las recomendaciones del Corán y la Sunnah en lo relativo a los padres. Por eso, les presta la debida atención visitándolos a menudo para ver cómo se encuentran, y esforzándose en tratarlos bien, siempre que su energía, tiempo y circunstancias se lo permitan y tanto como ella pueda.
 
El trato cariñoso hacia sus padres
 
La mujer musulmana que haya abrazado los valores del Islam, es amable y respetuosa hacia sus padres, los trata bien, y escoge los mejores modos de hablar y dirigirse a ellos. Ella les habla con toda cortesía y respeto, y los rodea con toda la honra y cuidado, siendo humilde con ellos, como fue ordenado por Al-lah en el Corán. Ella jamás pronuncia una palabra de desprecio o queja hacia ellos, no importa cuáles sean las circunstancias, siempre hace caso a las palabras de Al-lah, Quien Dice (lo que se interpreta en español): {Tu Señor Ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos, o ambos, llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátales con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos, como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño.} [Corán 17:23-24]
 
Si uno de los padres, o ambos a la vez, están desviados del verdadero Islam de alguna forma, la hija musulmana respetuosa debe aproximarse a ellos de una manera gentil y sensible, para disuadirlos de su error. No debe condenarlos duramente, sino tratar de convencerlos con pruebas sólidas, palabras prudentes y paciencia, hasta que ellos vuelvan hacia la verdad, en la cual ella cree.
 
Trata bien a sus padres aunque sean idólatras
 
A la mujer musulmana se le pide tratar a sus padres bien, aunque sean mushrikun. Ella no olvida que está obligada a tratarlos bien a pesar de su shirk (idolatría). Aunque sabe que el shirk es el peor de los pecados, esto no le impide tratar a sus padres como corresponde, de acuerdo a la extraordinaria tolerancia de la Shari‘ah del Islam, pues Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos Conmigo y con vuestros padres, y sabed que ante Mí compareceréis. Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes, no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadles con respeto. Seguid el camino de los piadosos, pues ante Mí compareceréis y os informaré de lo que hacíais.} [Corán 31:14-15]
 
El afecto y respeto hacia nuestros padres es una cuestión importante en el Islam, pues surge del más vigoroso de los vínculos humanos, el vínculo entre un hijo y su madre o padre. Pero, este lazo o vínculo, al ser tan grande, debe situarse en segundo término después de los vínculos de fe. Si los padres fueran mushrikun, y ordenaran a su hijo o hija a unirse a ellos en su shirk, el hijo o hija no deberá obedecerlos. No hay obediencia a un ser creado que ordene desobedecer al Creador; ningún otro vínculo puede substituir al de la fe y la creencia en Al-lah. Sin embargo, los hijos todavía están obligados a honrar y cuidar de sus padres.
 
 

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