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La vida de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (Parte 2)

La vida de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (Parte 2)

¡Oh, musulmanes! Un ambiente sano produce buenos niños, y los niños bien criados y que han sido correctamente cultivados, se convierten en buenos adultos, por lo que el cuidado y la educación temprana de los niños se traducen en que se conviertan en adultos piadosos. Solía ser una buena práctica entre la gente, que ahora ha desaparecido, el tener tutores especializados para los niños que los dirigían y les enseñaban modales, les ayudaban a memorizar el Corán y el Hadiz, y les enseñaban etiqueta islámica. Esto es lo que solía hacer que los niños crecieran con buenos modales, que amaran el conocimiento y que fueran rectos.
Aún si el padre está ocupado debe siempre controlar a sus hijos, incluso desde la distancia. El padre de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, estaba en Egipto mientras su hijo estaba en Medina, pero le asignó en su ausencia un hombre recto que cuidara de su hijo y se asegurara de que él realizara las cinco oraciones diarias. Un día, Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, llegó tarde a una de las oraciones, de modo que su Shaij le preguntó el porqué de ello, a lo que respondió: “La criada que me peina el cabello se retrasó”, entonces su Shaij dijo: “¡Es tan importante para ti peinarte el cabello que has retrasado tu oración!” El Shaij escribió entonces una carta y la envió a su padre en Egipto, de modo que su padre no volvió a hablarle hasta que se rapó la cabeza. Sí, estaba lejos de su hijo, pero se mantuvo firme en criarlo correctamente y siempre estuvo en contacto con su tutor.
El afeitarse la cabeza tuvo un gran impacto en él, e hizo que se convirtiera en un hombre temeroso de Al-lah. Un día, cuando aún era niño, lloró y cuando su madre le preguntó por qué, él respondió: “Recordé la muerte”. Aun siendo niño tenía temor de Al-lah, y esto se debió a la crianza correcta que recibió.
Él también fue entrenado para mantener sus oraciones diarias, y debido a esto su oración fue muy similar a la del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, según el gran testimonio de Anas ibn Malik, que Al-lah esté complacido con él, quien dijo: “Aquel cuya oración es idéntica a la del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, es este joven (es decir, Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz)”. Anas, que Al-lah esté complacido con él, dijo esto después de ver cómo Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, se esforzaba en imitar al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en la oración.
Él tenía buenos modales, era sabio, erudito, obediente, devoto a Al-lah, asceta e inteligente; fue el reformador que Al-lah envió para enmendar a la nación musulmana de su época.
Malik ibn Dinar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, quien era famoso por su gran ascetismo, dijo: “La gente dice que Malik (es decir, él mismo) es asceta, pero el verdadero asceta es Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, quien tuvo todo lo que una persona puede pedir en la vida, pero lo rechazó”.
Muyahid, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, que fue una de las personas más eruditas de su tiempo, reconoció que se había beneficiado del conocimiento de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia.
Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, caminaba de cierta forma particular que comenzó a ser llamada por el nombre de él, y debido a su atractivo, las jóvenes de su época aprendieron a caminar de forma similar para imitarlo. Utilizaba perfumes finos que la gente olía a su paso, y se sabía que él había pasado por un lugar debido al fino aroma que permanecía allí por mucho tiempo. Se casó con una mujer joven llamada Fátima, que Al-lah la tenga en Su misericordia, que era hija de un califa, y su abuelo y hermanos también fueron califas. Cuando se casó, necesitó treinta camellos para transportar todas sus pertenencias.
Sin embargo, este estilo de vida lujoso cambió totalmente cuando se hizo califa. Cambió su manera de caminar, al igual que la forma como evaluaba las cosas. Uno de sus guardias dijo una vez: “Estaba con él cuando asumió la custodia de Medina; su rostro tenía un brillo rosado y sus ropas eran las más finas; pero cuando se convirtió en califa, su cara se tornó pálida y se adelgazó debido a sus constantes ayunos y al hecho de que favorecía a otros musulmanes con comida por encima de sí mismo”. Un hombre dijo sobre él una vez: “Podía contar sus costillas debido a lo flaco que estaba”. Este cambio le ocurrió como resultado de su preocupación por los asuntos de los musulmanes por los cuales se había hecho responsable. Pasaba las noches en oración, planificaba el bienestar de la nación musulmana, rechazaba la vida y llegó a ser muy asceta.

La vida de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (Parte 1)

La vida de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (Parte 3)

La vida de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (Parte 4)
 

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