Para la mujer

  1. Para la mujer
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Mujeres destacadas en la historia del Islam

Mujeres destacadas en la historia del Islam
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 Los portales del conocimiento están abiertos para la mujer musulmana, y pueden entrar por cualquiera de los que escojan, mientras no vaya en contra de su naturaleza femenina, sino que desarrolle su mente e incremente su crecimiento emocional y su madurez. Encontramos que la historia del Islam está repleta de prominentes ejemplos de mujeres admirables, quienes se destacaros y llegaron a ser altamente expertas en ciertos campos.

‘A’ishah, la Madre de los Creyentes

Entre las principales estaba la Madre de los Creyentes ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, quien fue la fuente primaria del Hadîz y del conocimiento de la Sunnah, y fue también una experta en Jurisprudencia en el Islam, cuando todavía era una mujer joven, de no más de diecinueve años de edad.

El Imam Az-Zuhri dijo: "Si los conocimientos de ‘A’ishah fueran reunidos y comparados con los conocimientos de todas las otras esposas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y todas las otras mujeres, los conocimientos de ‘A’ishah ciertamente serían mayores".

Cuán frecuentemente los más grandes Sahabah volvían a ella para saber la palabra final en cuestiones fundamentales del Islam y para saber los significados precisos del Corán.

Su sabiduría y profundo entendimiento no se restringían solamente a cuestiones religiosas. Ella se distinguió por igual en poesía, literatura, historia y medicina, y otras ramas del saber conocidas en su tiempo. El faqih de los musulmanes, ‘Uruah Ibn Az-Zubair dijo: "No he visto a nadie más conocedor en el campo del fiqh, de la medicina y de la poesía que ‘A’ishah".

‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, tenía una mente curiosa y siempre estaba ansiosa de aprender. Cuando escuchaba algo que desconocía, preguntaba hasta comprenderlo. Gracias a su proximidad al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ella era como una vasija repleta de conocimientos.

En cierta ocasión, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Quien rinda cuenta será castigado". ‘A’ishah dijo: "¿Acaso Al-lah, Glorificado sea, no dijo: {Será juzgado clementemente.} [Corán 84:8]" Él contestó: "Eso se refiere al ‘ard (cuando todos sean traídos ante la presencia de Al-lah, Glorificado sea, el Día del juicio); pero quien sea examinado en detalle será condenado".

Además de su gran conocimiento, ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, era también muy elocuente en su discurso. Cuando hablaba capturaba la atención de la audiencia, conmoviéndolos profundamente. Esto fue lo que dijo Al Ahnaf Ibn Qais en referencia a lo anterior:
"Escuché los sermones de Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uzman, ‘Ali y los julafa' que vinieron después de ellos, pero nunca escuché ningún sermón más elocuente y hermoso que el de ‘A’ishah ". Musa Ibn Talhah dijo: "Yo nunca vi a nadie más elocuente y puro en el discurso que ‘A’ishah". [At-Tirmidhi]

La hija de Sa‘id Ibn Al Musaiab

Otra de estas brillantes mujeres que alcanzó un elevado nivel de sabiduría, fue la hija de Sa‘id Ibn Al Musaiab, el erudito de su época que rehusó casar a su hija con el Califa ‘Abd Al Malik Ibn Maruan, y la casó con uno de sus estudiantes más virtuosos: ‘Abdullah Ibn Uada‘ah. ‘Abdullah contrajo matrimonio con esta jovencita, una de las más hermosas mujeres y de mayor sabiduría en cuanto al Corán, la Sunnah y los derechos y obligaciones del matrimonio. Cierta mañana, ‘Abdullah se levantó y, mientras estaba preparándose para salir, su esposa le preguntó: "¿A dónde vas?". Él respondió: "A la clase de tu padre Sa‘îd Ibn Al Musaiab, para poder aprender". Ella dijo entonces: "Siéntate, yo te enseñaré lo que Sa‘id conoce". Durante un mes ‘Abdullah no asistió a la clase, pues los conocimientos que esta bella jovencita había aprendido de su padre (y le estaba transmitiendo a su esposo) eran suficientes.

Fatimah Bint ‘Ala‘ Ad-Din As-Samarqandi

Otra de estas notables eruditas fue Fatimah, la hija del autor de Tuhfah Al Fuqaha': ‘Ala‘ Ad-Din As- Samarqandi (fallecido en el 539 H). Ella fue una faqihah (experta en jurisprudencia) y una erudita por derecho propio. Había aprendido fiqh de su padre, y memorizó su libro At Tuhfah. Su padre la casó con un estudiante suyo llamado ‘Ala' Ad-Din Al Kasani, altamente distinguido en los campos de Al usul y Al furu‘. Además, escribió un comentario sobre Tuhfah Al Fuqaha' titulado Bada'i‘ As Sana’i‘ y se lo mostró a su shaij, quien quedo encantado con el mismo y lo aceptó como mahr (dote) para su hija (dote), a pesar que él había rehusado otros ofrecimientos de matrimonio para su hija de algunos reyes bizantinos. Antes de su casamiento, Fatimah acostumbraba a dictar fatawa (veredictos) con su padre, y fueron escritas con su letra y la de su padre. Después de casarse con el autor de Al Bada’i‘, las fatawa aparecieron escritas con la letra de ella, la de su padre y la de su esposo. Su esposo cometía errores, pero ella estaba allí para corregirlos.

‘A’ishah, las otras esposas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, la hija de Sa‘id Ibn Al Musaiab, Fatimah As- Samarqandi, y otras famosas eruditas, no constituyeron algo único en su género o extraño entre las mujeres musulmanas. Existían innumerables mujeres cultas que estudiaban cada rama del conocimiento y llegaron a destacar en diversas esferas. Ibn Sa‘d dedicó un capítulo de At-Tabaqat para referirse a los hadices transmitidos por mujeres, en los cuales menciona más de 700 mujeres que relataron hadices del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, o de narradores fidedignos de entre los Sahabah.

Al Hafidh Ibn ‘Asakir (fallecido en el 571 H.), uno de los narradores más fiables de hadices, tan acreditado que fue conocido como Hafidh Al Ummah, contó ochenta y tantas mujeres entre sus Shuiuj y profesoras. Si tenemos en cuenta que este sabio nunca abandonó la parte oriental del mundo islámico, y nunca visitó Egipto, el Norte de África o Andalucía, lugares que estaban aún más atestados de mujeres sabias, comprobaremos que el número de mujeres cultas a las cuales jamás encontró era aún mayor que aquellas de quienes recibió conocimiento.

Una de las frases más utilizadas por los eruditos en sus libros de Hadiz es: "Ash shaijah al musnidah as salihah tal y tal, hija de fulano, me dijo lo siguiente..." Entre los nombres mencionados por el Imam Al Bujari están los de: Sitt Al Uzara’, Uazirah Bint Muhammad Ibn ‘Umar Ibn As‘ad Ibn Al Munayya At Tunujiah y Karimah Bint Ahmad Al Maruaziah. Ellas fueron mencionadas por Ibn Hayar Al ‘Asqalani en la introducción de su obra Fath Al Bari’.

La posición de estas grandes mujeres está realzada por el hecho de que eran sinceras y confiables, más allá de cualquier insinuación de sospecha o duda; un estatus que muchos hombres no pudieron alcanzar. Esto fue resaltado por el Imam Al Hafidh Adh Dhahabi en su obra Mizan Al I‘tidal, donde manifiesta que encontró alrededor de 4.000 hombres cuyos relatos son dudosos, luego continúa esa observación con el comentario: "Yo nunca conocí alguna mujer que fuera acusada de ser indigna de confianza o cuyo Hadiz fuera rechazado."

La mujer musulmana de hoy, observando la magnífica herencia de las mujeres en la historia islámica, se siente embargada con el deseo de conocimiento, como estas mujeres prominentes, que solamente llegaron a ser famosas y renombradas a lo largo de la historia por la virtud de su sabiduría. Sus mentes pudieron desarrollarse, y sus modales pudieron crecer en sabiduría, madurez y discernimiento, únicamente a través de la adquisición del conocimiento útil, benéfico y correcto.

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