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Derechos humanos en la civilización islámica

Derechos humanos en la civilización islámica
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Nietzsche, el reconocido filósofo, argüía que se debía desaparecer a los débiles e incapaces, ya que este sería un principio que marca el amor por la humanidad… En contraste, encontramos que la filosofía islámica y su Sharía (ley, legislación) nunca se ha separado de los valores y comportamientos más nobles y desde el principio estableció y reconoció derechos que abarcan a todos los seres humanos, sin diferenciar entre color de piel, género, idioma, procedencia, edad, etc.; también estableció los medios propicios para que la ley garantizara la aplicación y respeto por tales derechos, además de legislar las penas convenientes para quienes los violen y sobrepasen.

El ser humano en el Islam

El Islam tiene al ser humano en una estimación muy alta, por eso lo dignifica y exalta basado en lo que Al-lah dijo: {He honrado a los hijos de Adán y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas} [Corán 17:70].

Esta visión en el Islam es holística, por lo que abarca de forma general a todos los humanos y el medio en el que se desenvuelven. Entonces tenemos que más allá de los derechos individuales se encuentran los derechos sociales, económicos, políticos, intelectuales, ambientales y entre otros. Además, la generalidad de estos derechos engloba a los musulmanes y los no musulmanes, a todas las razas, nacionalidades, géneros y procedencias; pero, también, dichos derechos no pueden ser abolidos ni cambiados, pues fueron establecidos directamente por Al-lah, Creador de todo cuanto existe.

Todos estos derechos fueron reconocidos y confirmados por el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el famoso sermón de despedida, en el que dijo: “Su sangre y bienes son sagrados, igual que lo son este día y este lugar (el día fue ‘Arafah y el lugar el Valle de ‘Arafat) hasta el Día en el que se encontrarán con su Señor” (Bujari).

El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en varias narraciones ratificó el derecho a la vida, a la dignidad, a la honra y los bienes, afirmando, además, que la violación a estos derechos es un pecado capital. Cuando se le preguntó cuáles eran los pecados capitales, respondió: “Asociarle algo o alguien a Al-lah y asesinar a una persona” (Bujari). El asesinato en este hadiz es mencionado de forma general en señal de que se aplica a toda situación. Es más, prohibió que el ser humano acabara con su propia vida; condenado el suicidio, dijo: “Quien se arroje de una montaña (una altura) con el objetivo de suicidarse, caerá en el fuego eternamente. Quien beba un veneno para matarse, lo continuará bebiendo por toda la eternidad en el fuego infernal; y quien se clave un cuchillo o espada para morir, continuará haciéndolo por siempre en el Infierno” (Bujari).

Además, prohibió cualquier tipo de daño físico y psicológico contra las personas. Hisham Bin Hakim relató que escuchó al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir: “Al-lah torturará en el Más Allá a quien torture a la gente en esta vida” (Ibn Hibban).

Igualdad entre las personas

Luego de haber dignificado al ser humano de forma completa y haber establecido derechos que protegen su vida, su honor y sus bienes, el Islam confirmó la igualdad entre todas las personas, entre todos los individuos, entre todas las sociedades y culturas, entre los gobernantes y gobernados, sin límites ni excepciones. Por eso, desde el principio estableció que no había diferencia entre lo que se legislaba entre los árabes y los no árabes, entre los de tez clara, trigueña u obscura, y que la única diferencia entre las personas es la Taqwa (piedad), y eso solo lo conoce Al-lah. Dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¡Gente! Su Señor es uno y único, descienden de una sola persona, todos venimos de Adán, y Adán fue creado de barro. Por lo tanto, el mejor de ustedes es el más piadoso, no hay diferencia alguna entre un árabe y un no árabe, más que la Taqwa” (Ahmad y At-Tabarani).

La justicia en el Islam

El derecho a la igualdad es intrínseco a otro derecho que es la justicia, y al respecto no hay nada más claro y preciso que el dicho del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en el que, en respuesta a la petición de Usamah Bin Zaid, quien intercedía por aquella mujer de la tribu de Majzum, que había robado, para que la pena no se le impusiera, dijo: “Juro por Aquel en Cuyas Manos está el alma de Muhammad: si Fátima, mi hija, robara, yo mismo le impondría la pena que merece” (Bujari).

Además, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, estableció que todo mundo tiene derecho a reclamar lo que es suyo y por ello deben ser escuchados, tal como sucedió con aquel hombre que le reclamó al mismo Profeta que le pagara una deuda; pese a que no lo hizo de la mejor manera, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró: “Todo persona tiene derecho pedir que se le pague lo que es suyo” (Bujari). Además estableció que todo juez debe escuchar por igual a las partes implicadas en una disputa antes de deliberar, tal como se menciona en el hadiz : “Cuando estén frente a ti las dos personas en disputas, debes escuchar a ambos por igual, eso te dará base para tomar una decisión” (Abu Dawud).

El derecho a la protección social

Es cierto que en la modernidad varios países en el mundo tienen como parte de su legislación lo que llaman la protección social, el Islam estableció que dicha protección no fuera lo mínimo que una persona necesita, sino que le asegura una vida digna y, además de cubrir sus gastos mínimos, le permita vivir como el resto de la gente.

El dinero con el que se cubren los gastos de protección social debe ser asegurado por el Estado y los individuos que lo componen. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No es un creyente quien se va a la cama satisfecho (sin hambre) y sabe que su vecino no tiene qué comer” (Al Hakim). Además, en el hadiz registrado por Muslim en el que el Profeta enaltece a las personas que en dificultades se unen para salir adelante, dijo: “Los ‘ash’ariuna cuando una de sus mujeres enviuda o cuando hay poca comida, reúnen todo lo que tienen y lo reparten entre ellos por partes iguales, ellos son de los míos y yo soy de ellos”.

Derechos de los civiles y prisioneros

Los derechos de las personas son una prioridad en Islam, tanto así que hasta en los momentos de conflicto se protegen los derechos de los civiles y presos, pese a que para muchos los conflictos bélicos son la oportunidad propicia para la venganza y en lo último que se piensa es en la misericordia y la bondad hacia los demás. La directriz principal es la dejada por el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en la que dijo: “No maten menores, ni mujeres ni ancianos” (Muslim).

Estos son solo unos cuantos ejemplos de la gran preocupación que el Islam tiene por los derechos humanos, lo que demuestra la misericordia y benevolencia de esta hermosa religión.
 

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