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Los pecados del corazón

Los pecados del corazón
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Al hablar del pecado, la mayoría solo piensa en los pecados “físicos”, es decir, los que se cometen con los sentidos y el cuerpo. Este hecho hace que algo tan delicado sea descuidado. El Shaij del Islam, Ibn Taimiah, dijo: “Muchas personas piensan que los únicos pecados que hay son la fornicación, el robo y demás actos relacionados. Se sorprenden al saber que alguien cometió una de esas faltas, pero ignoran que la mayoría de las personas con sano juicio en el mundo, sean o no creyentes, no cometen ese tipo de actos asiduamente. Debido a que los pecados varían, algunos de ellos no son visibles, como el orgullo, la envidia y demás sentimientos negativos, que se apoderan de los corazones de quienes compiten en la abstención de actos inmorales y no solo de los corruptos en sí”.

El peligro de los pecados del corazón

Los pecados que asaltan al corazón son aún mayores y más peligrosos para las personas que aquellos que se cometen físicamente. Esto lo señaló el gran sabio Ibn Hayar Al Haitami, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, en su gran obra Azawawyir ‘an iqtiraf al kaba’irI, al hablar sobre los pecados capitales del corazón y priorizar su peligro sobre los corporales, escribió: “Primer capítulo: Sobre los pecados ocultos y sus peligros. Los puse primero, porque su peligro es mayor y porque la persona que los padezca cae en un estado de bajeza inmoral como ninguna otra, sin olvidar la gran amenaza que representan, porque se puede esparcir entre la gente de manera general y son más fáciles de cometer. Además, como lo establecieron muchos eruditos, estos pecados llevan a la gente a la injusticia y la corrupción, pero, sobre todo, borran los hasanat (buenas obras, recompensas, bendiciones) y su castigo es más grave”.

Ibn Al Qaiem dijo: “Los pecados que irrumpen en el corazón son peores que la fornicación o que ingerir sustancias embriagantes, además de los otros pecados capitales “visibles”, porque estos pecados corrompen directamente el corazón y lo endurecen”.

Clases de pecados del corazón

Ibn Al Qaiem afirmó que los pecados del corazón se dividen en dos clases:

1. Los que llegan a la incredulidad, como dudar sobre Al-lah, la asociación, la idolatría, la hipocresía y sus implicaciones.
2. Los que son desobediencia, pero no llegan a ser incredulidad. Estos a su vez se dividen en dos clases más:
a. Pecados capitales, como la riya’ (buscar el reconocimiento de los demás al realizar algún tipo de obra de bien), el orgullo, la soberbia, la desesperación de la misericordia y bondad de Al-lah, alegar que por creer uno no será castigado por los pecados, alegrarse del dolor y sufrimiento de los demás, desearles que caiga calamidades sobre ellos y que la inmoralidad los invada, la envidia. Lo anterior está sustentado en lo que el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Si la gente no peca, caerá sobre ellos algo que es peor, la soberbia” (Baihaqui); y: “A lo que más le temo es que caigan en el shirk (idolatría) menor, la riya’” (Ahmad).
b. Los pecados menores, como el deseo de cometer pecados físicos. Obviamente que estos pueden convertirse en pecados capitales o incluso en incredulidad si lo que se desea es caer en un acto que lleve a cualquiera de esas dos clases.

El Corán y la Sunnah apoyan lo que los sabios establecen sobre este tema. Al respecto dijo Al-lah:
• {¿Acaso se sentían a salvo del plan de Dios? Solo se sienten a salvo del plan de Dios los que están perdidos} [Corán 7:99].
• {Solo desesperan de la misericordia de su Señor los extraviados} [Corán 15:56].
• {[…] no desesperan de la bondad de Dios sino los incrédulos} [Corán 12:87].
• {¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado, pues algunas sospechas son un pecado} [Corán 49:12].
• {[…] y pensaban equivocadamente acerca de Dios, a la manera de los paganos} [Corán 3:154].

En cuanto a los hadices, encontramos que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo:

• “No entrará al Paraíso quien tenga en su corazón un poco de arrogancia, así sea del tamaño de un átomo” (Muslim).
• “No preguntes por la maldad (incredulidad) de tres clases de personas: las que disputan con Al-lah Su grandeza y majestuosidad, las que dudan de Al-lah y las que desesperan de la misericordia de Al-lah” (Ahmad).
• “Es suficiente maldad que alguien desdeñe a su hermano en la fe” (Muslim).
• “Son pecados capitales la idolatría y la desesperación de la misericordia y bondad de Al-lah” (Al Buzar).

En todos esos textos se resalta las consecuencias de estos pecados ocultos en el corazón, los cuales gran parte de las personas pasan por alto y no le prestan atención, por lo que no se preocupan por conocerlos y no están pendientes de su presencia en sus obras y a la hora de arrepentirse no los mencionan, lo que los exponen al riesgo de llegar a perder la virtud y la fe en su corazón, como lo expusieron varios sabios, entre ellos, Ibn Al Qaiem.

Este descuido es tan peligroso que la persona puede llegar a ser de aquellos que mencionó Al-lah cuando dijo: {Se les mostrarán las obras malas que cometieron, y el castigo del que se burlaban los rodeará} [Corán 39:48]; o puede llegar a tener un mal fin a la hora de su muerte, como lo advirtió Ibn Rayab: “Un mal final a la hora de la muerte se debe a una característica oculta en el corazón, a la cual no se le prestó la debida atención”.

¿Cómo blindar el corazón contra estos pecados?

La mejor forma de proteger el corazón de esta clase de pecados es tener consciencia de la forma en que se debe amar a Al-lah y a Su Profeta, la sinceridad que se debe tener a la hora de realizar cualquier acto, entregarse a Al-lah, confiar en Él, temerle y tener esperanza de su misericordia y bondad. Vivificar la paciencia, el agradecimiento, la veracidad y toda virtud noble. Para ello hay que dedicarse a las siguientes acciones:

 Lectura del Corán: Ibn Al Qaiem dijo que no hay nada más beneficioso para el corazón que la lectura del Corán con reflexión, análisis y entendimiento.
 La continuidad en el recuerdo y la mención de Al-lah: Ibn Al Qaiem dijo: “Quien quiera lograr el amor de Al-lah que no cese en el Dhiker de Al-lah. Dijo Al-lah: {Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?} [Corán 13:28]”.
 La búsqueda del conocimiento: Dijo Al-lah: {Los siervos que tienen más temor devocional de Dios son los sabios} [Corán 35:28].
 La súplica: El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía hacer esta súplica: “¡Oh, Al-lah! Te suplico que hagas mi corazón bondadoso y libre de toda enfermedad” (Ahmad y At-Tirmidhi).
 El arrepentimiento: Dijo Al-lah: {Pidan perdón a Dios por sus pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzarán el éxito} [Corán 24:31].

Le pedimos a Al-lah que limpie nuestros corazones de todo lo que a Él Le desagrade.
 

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