Para la mujer

  1. Para la mujer
  2. Verdadera Religión

Al-lah tiene más misericordia de la que una madre tiene para con su hijo

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 Al echar un vistazo a las enseñanzas del Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se encuentra con la gran variedad de medios pedagógicos que él usaba para educar y corregir a los musulmanes. Uno de ellos era los comentarios que realizaba al ver una situación determinada frente a él, cuando se encontraba en compañía de sus sahabas, rectificando así algún asunto que se había entendido mal, o simplemente señalaba algo que fortaleciera la moral y el buen comportamiento. La Sira del Profeta está llena de ejemplos al respecto, dentro de los que podemos mencionar:
• “¡¿Me igualaste con Al-lah?!”
‘Abdul-lah Bin ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, contó: “Un hombre que le había preguntado algo al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al escuchar las respuestas dijo: ‘¡Así lo quiso Al-lah y lo has querido tú!’, entonces el Enviado de Al-lah le dijo: ‘¡¿Me igualaste con Al-lah?! Di más bien: Así lo quiso Al-lah nada más (sin asociarme a mí o a cualquier otra criatura con Su voluntad)’” (Ahmad y Al Albani dijo que era Hasan). Aquí vemos cómo corrigió de buena manera a este hombre y le dio una lección sobre el Tawhid a él y a todos los que estaban a su alrededor. Los eruditos como Al Harawi e Ibn ‘Uzaimin explicaron que al no establecer una diferencia entre la voluntad de Al-lah y la de una persona, se está elevando a esta a un lugar que no le corresponde y se le está asociando con Al-lah, razón por la cual el Mensajero de Al-lah hizo esa salvedad. También, nos aclararon que se puede decir: “Así lo quiso Al-lah, y luego de Su voluntad, así lo quisiste tú también” tal como aparece en otro registro de este hadiz en el que el Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, corrigió a la persona diciendo: “Más bien di: Así lo quiso Al-lah, y luego de Su voluntad, así lo quisiste tú también”.

Para la batalla de Hunain, según el relato de Waquid Al-Laizi, que Al-lah esté complacido con él, personas que se habían convertido recientemente al Islam durante la entrada triunfal del Mensajero de Al-lah a La Meca, se enlistaron para luchar al lado del Profeta; en el camino pasaron al lado de un árbol conocido por los idólatras como Dhat Anwat, en el que acostumbraban a colgar sus armas y a hacer sacrificios buscando buena suerte y protección, y le dijeron: “Mensajero de Al-lah, señálanos un árbol como el que ellos tienen (los idólatras, para hacer lo mismo)”. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les dijo: “¡Glorificado se Al-lah! Están pidiendo lo mismo que el pueblo de Moisés le pidió a él cuando dijo: {"¡Oh, Moisés! Queremos que nos hagas un ídolo similar a los que tienen ellos"} [Corán 7:138]. Juro por Al-lah que es lo mismo que esos antepasados pidieron”. Pese a que eran persona recién convertidas al Islam y que, por ende, no tenían un conocimiento profundo de la creencia islámica, el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no dejó pasar por alto este suceso e hizo las aclaraciones necesarias de inmediato, pero de manera amable, ya que comprendía que su conocimiento era limitado.

• El comportamiento adecuado en las mezquitas:
Anas, que Al-lah esté complacido con él, contó: “Estábamos en la mezquita con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entonces un beduino entró y orinó en ella. Los sahabas, sorprendidos, dijeron: ‘¡¿Qué está haciendo?!’. Pese a eso, el Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les dijo: ‘No lo interrumpan, déjenlo que termine de orinar’. Así que lo dejaron. Cuando terminó, el Enviado de Al-lah lo llamó y le dijo: ‘Las mezquitas no son para que hagas tus necesidades fisiológicas en ellas, ni para que las ensucies, estas han sido construidas para que se recuerde a Al-lah en ellas, se haga el salat y se recite el Corán’. Luego le ordenó a una persona que trajera un balde de agua para que la vertiera sobre el lugar donde orinó” (Bujari). An-Nawawi dijo: “En este hadiz se evidencia la paciencia y consideración que él tenía con los ignorantes, pues lo corrigió sin causarle daño”. Este suceso fue aprovechado por el Profeta para dar varias enseñanzas, entre ellas, aclarar que las mezquitas deben mantenerse limpias y libres de impurezas, y que fueron edificadas con objetivos específicos: recordar a Al-lah, hacer el salat y leer el Corán.

• Al-lah tiene más misericordia de la que una madre tiene para con su hijo:
Nuestro Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lanzó un rayo de esperanza y de sosiego para los corazones de los sahabas y de todos los musulmanes que les sucederían desde ese tiempo hasta el fin del mundo, aclarando la inmensa e infinita misericordia que Al-lah tiene para con Sus criaturas. Esto, como lo dijimos, con la finalidad de fortificar y reconfortar los corazones cuando se cometen errores y faltas. Estas enseñanzas fueron dadas por el Enviado de Al-lah aprovechando situaciones que se le presentaban cuando estaba con sus sahabas.

Omar Bin Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él, contó que estando con el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, vieron a una mujer que estaba amamantando a un pequeño, entonces el Profeta les dijo: “¿Creen ustedes que esa mujer sería capaz de arrojar a su bebé al fuego?”. Respondieron: “¡Claro que no, no lo haría!”. Entonces dijo: “Pues sepan que Al-lah tiene más misericordia para con Sus criaturas que la que esta madre tiene para con su hijo” (Bujari).

Anas, que Al-lah esté complacido con él, reportó que el Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, pasó con un grupo de sus sahabas cerca de un bebé que se encontraba a un lado del camino, la madre, cuando vio que ellos se acercaban a su hijo, se asustó y saltó corriendo y gritando: “¡Cuidado con mi bebé!”, lo tomó en sus brazos y se apartó. La gente dijo: “Esa mujer no arrojaría a su hijo al fuego”, entonces el Mensajero de Al-lah les dijo: “Tienen razón, y Al-lah no arrojará a quien Él ama al fuego” (Ahmad).

‘Abdur-Rahman Bin Yubair, que Al-lah esté complacido con él, reportó: “Un anciano decrépito y que caminaba apoyado en un bastón se acercó al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le dijo: ‘¿Tiene perdón un hombre que haya cometido todas las faltas y pecados que pueda haber, tantos, que si se repartieran entre toda la humanidad esta se arruinaría?’. El Profeta le respondió: ‘¿Te has convertido al Islam?’. El anciano respondió: ‘Doy testimonio de que nada ni nadie merece adoración más que Al-lah y testifico que tú eres el Profeta de Al-lah’. El Enviado de Al-lah le dijo: ‘Haz el bien y deja de cometer faltas, así Al-lah convertirá esas malas acciones en buenas’. Preguntó el hombre: ‘¿Toda la inmundicia que hice?’, y el Profeta le respondió afirmativamente. El anciano gritó: ‘Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar’. Se apoyó en su bastón y se fue repitiendo estas palabras hasta que ya no pudimos verlo más” (At-Tabarani). Ibn Qutaiba dijo: “Se refería a que había cometido los peores pecados y los más grandes, y esta enseñanza se ajusta a lo que Al-lah dijo: {[…] salvo quienes se arrepientan, crean y hagan obras de bien. A estos Al-lah les perdonará sus pecados, y en su lugar les registrará buenas obras. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso} [Corán 25:70]”.

Aprovechar eventos que suceden en la vida real para rectificar y enseñar fue uno de los medios educativos que el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, desarrolló y aplicó. Siendo estos sucesos más elocuentes que las palabras y más beneficiosos. Es por esto que invitamos a los educadores y a quienes divulgan el Islam a que sigan el ejemplo de nuestro Mensajero, cumpliendo con lo que Al-lah dijo: {En el Mensajero de Al-lah hay un bello ejemplo para quienes tienen esperanza en Al-lah, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Al-lah} [Corán 33: 21].

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