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Él Corán, los judíos y Üzeir como hijo de Dios (parte 2 de 2)

El Corán, los judíos y Uzeir como hijo de Dios (parte 2 de 2)

La figura de Uzeir era muy compleja en el entorno en el que se reveló el Corán. Las figuras de Enoc (Idris en la tradición islámica) y Uzeir se entremezclaron en los periodos helenístico y romano temprano (aproximadamente entre el 300 a.C. y el 100 d.C.), sobre todo en un cuerpo de escritos religioso-filosóficos llamado el Corpus Hermético (aparecido en griego entre los siglos I y IV d.C.). Todo esto ocurrió antes del Islam, por lo que el Corán no habría confundido a Uzeir con otra persona. El Corán se estaría refiriendo a un personaje que ya había surgido como figura compuesta en el conjunto de material judeocristiano que circulaba en Medio Oriente en los siglos anteriores al Islam.

Enoc y Uzeir estaban estrechamente relacionados entre sí porque a ambos se les llamaba “el Escriba” y ambos fueron elevados a la categoría de ángeles. Pero en el caso de Enoc, no se le llamó simplemente “hijo de Dios”. En otro famoso Pseudoepígrafo del Antiguo Testamento, el Libro de Enoc (que data de principios del siglo II a.C. al siglo I d.C.), Enoc es elevado a la categoría de “hijo del hombre” piadoso, es decir, un ángel con apariencia de hombre (II Enoc 46.1, 71.14). Pero en III Enoc (que quizás data de los siglos V al VII de nuestra era) se transforma en el Metatrón (¡sí, Metatrón!), un super arcángel al que se designa como el “Dios menor (Yahvé)” (III Enoc 12.5). La figura de Metatrón aparece en el Talmud de Babilonia (hacia el año 500 de la era cristiana), la expresión predominante del judaísmo rabínico en el Medio Oriente de la época, así como en la literatura Hekhalot (literatura de ascensión mística), que se desarrolló en la región entre los siglos VI y VII.

Aunque no disponemos de información directa de fuentes judías sobre lo que creían los judíos de Arabia en la época del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sí sabemos que muchas de las otras creencias que el Corán menciona que tenían los judíos se encontraban, de hecho, en el Talmud babilónico (por ejemplo, la creencia de que Abraham descendería al Infierno para sacar a todos los judíos, y de esta manera solo serían castigados allí “durante una hora”, lo menciona el Corán en la Sura 2 versículo 80). Y sabemos que la creencia de que Uzeir/Enoch asumía la condición de superángel era común entre los judíos de Babilonia/Irak, el centro más cercano e influyente del pensamiento y sabiduría judía en la zona en la que se reveló el Corán. De hecho, en el Bagdad del siglo VIII, cuando surgió un movimiento judío llamado Judaísmo Caraíta como respuesta al Judaísmo Rabínico, una de sus críticas al Judaísmo Rabínico dominante era que adoraba a Metatrón como arcángel y sustituto de Dios .

La cuestión de qué quiere decir el Corán con su mención a los judíos y a Uzeir nos recuerda una cuestión importante, que ha ocupado a los musulmanes desde la muerte del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ¿Es todo lo que aparece en el Corán eternamente vinculante para los musulmanes? Si no es así, ¿cómo sabemos qué partes lo son y cuáles no? Esto requeriría volúmenes para responder, ya que es, en verdad, el mayor motor del pensamiento de la tradición islámica.

Resumiendo, los musulmanes siempre han sostenido que el Corán era y sigue siendo “adecuado para todos los tiempos y todos los lugares (ṣalih li kul-li zaman wa kul-li makan)”. Pero esto se aplica a la revelación en su conjunto, no a todas sus normas y referencias particulares. Un ejemplo contundente y no jurídico es: {Maldito sea Abu Lahab y que perezca} [Corán 111:1], siempre será cierto, pero solo se aplica a una persona: Abu Lahab que murió hace catorce siglos. En el ámbito de la ley que podría ser vinculante para los musulmanes, los eruditos también han llegado a la conclusión de que algunos mandatos legales del Corán solo se aplicaban en la época del Profeta. Por ejemplo, en el Surah Al Mumtahana, Dios ordena a los musulmanes que se nieguen a devolver a las mujeres de La Meca que hayan huido a Medina como musulmanas y que, en cambio, compensen a sus maridos enviándoles el equivalente al mahr (dote). Aunque una minoría de eruditos ha considerado que esta norma ha continuado, de modo que, cuando las mujeres creyentes huyen de tierras no musulmanas a tierras musulmanas, los musulmanes podrían tener que compensar a sus maridos, sin embargo la gran mayoría de los eruditos musulmanes consideran que esta norma ha dejado de aplicarse. La discusión del Corán sobre lo que creen los judíos deja de ser aplicable una vez que dejan de creerlo, y sería pura ignorancia por parte de los musulmanes insistir en que nuestras discusiones con los judíos giren en torno a principios de fe obsoletos.

Nota: También es posible que, en el ámbito religioso de la Arabia preislámica, Uzeir fuera en realidad una referencia a Azarías, una figura relacionada con el Libro de Daniel del Antiguo Testamento. Él fue uno de los judíos arrojados al fuego por los babilonios, pero en lugar de quemarse, parece como si fuera “un hijo de Dios” (Daniel, 3:25). Esta historia fue relatada por Wahb Ibn Munabbih e Ibn Qutaiba.

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2- Gordon Newby, A History of the Jews of Arabia.

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