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Al Mala’ikah (Los Ángeles) – III

Al Mala’ikah (Los Ángeles) – III

Diferencias entre los humanos y los ángeles

a) Diferencias físicas.

Como ya se mencionó anteriormente, en ciertas ocasiones los ángeles han tomado forma humana para poder comunicarse con los Profetas y Mensajeros de Al-lah. Pero la apariencia original de los ángeles es muy distinta a la de los seres humanos; además, no todos tienen la misma forma física, sino que tienen diversas formas: algunos tienen dos alas, otros tienen tres, y Yibril tiene seiscientas alas.

b) Conocimiento

Al-Lah ha concedido a los ángeles un vasto conocimiento; pero no tienen la capacidad de descubrir la verdadera naturaleza de las cosas, capacidad que Al-lah ha otorgado al hombre. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español).

{Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas, luego se las expuso a los ángeles y dijo: Decidme sus nombres, si es que decís la verdad. Dijeron: ¡Glorificado seas! No tenemos más conocimiento que el que Tú nos has concedido, Tú eres Omnisciente, Sabio.} [Corán 2:31-32]

El hombre se distingue por su cualidad de investigar y descubrir las leyes del universo. Los ángeles limitan su nivel de conocimiento a lo que aprenden directamente de Al-lah. Pero lo que Al-lah les ha enseñado en ciertos campos, supera lo que el hombre sabe.

c) Los ángeles no son ni masculinos ni femeninos

Otra importante diferencia entre los ángeles y los seres humanos, es que entre los ángeles no existe diferenciación por sexo (masculino y femenino); sino que, por su naturaleza, son criaturas que no necesitan de este tipo de diferenciaciones para poder existir. Por lo tanto, es incorrecto describirlos como machos o hembras.

d) Necesidad de alimentación

Los ángeles no tienen ninguna necesidad humana, como la de alimentarse o beber. Al-lah dice en el Sagrado Corán [51:24-28] que los ángeles visitaron a Ibrahim, la paz sea con él, en forma humana, y cuando él les ofreció comida, ellos no probaron bocado. Entonces Ibrahim se asustó; pero cuando le revelaron su verdadera identidad, el miedo desapareció.

e) El aburrimiento y el cansancio

Debido a las limitaciones físicas de los seres humanos, el realizar sus actividades cotidianas les produce cansancio y a veces aburrimiento, por lo que necesitan tomar descansos periódicos, como dormir, para poder recuperar sus fuerzas y continuar al siguiente día. Los ángeles, sin embargo, adoran y obedecen a Al-lah día y noche, y cumplen Sus órdenes sin cansarse ni aburrirse. Ellos no sienten cansancio ni fastidio como los seres humanos. Al-lah dice acerca de Sus ángeles (lo que se interpreta en español):

{Glorifican noche y día, ininterrumpidamente.} [Corán 21:20]

{Lo glorifican en la noche y en el día, y no se cansan de ello.} [Corán 41:38]

Estas aleyas (versículos) del Corán nos muestran que ellos nunca se cansan, que no necesitan dormir, pues tanto de día como de noche, sin pausa, están adorando y glorificando a Dios.

Nombres de algunos ángeles

Yibril (Gabriel),

Mika'il (Miguel),

Israfil (Rafael, tocará la Trompeta que dará principio al Juicio Final),

Malik (guardián del Infierno),

Riduan (uno de los ángeles del Paraíso),

Munkar y Nakir (ángeles que interrogan a las personas muertas en sus tumbas),

Harut y Marut (los dos ángeles que Al-lah envió a Babel para probar a la gente),

‘Azra'il (Azrael, el ángel de la muerte)

Raqib y ‘Atid (pueden ser los nombres de los dos ángeles que registran nuestras acciones y palabras).

¿En qué nos beneficia saber y creer que existen ángeles?

a) La fe en la existencia de los ángeles permite que se establezca firmemente en nuestros corazones la creencia en el Único Dios, Quien controla toda la creación y que ha establecido entre nosotros Sus huestes de ángeles para que se ocupen de numerosos asuntos de este universo.

b) La relación de los ángeles con nosotros, su papel en nuestra formación y nuestra custodia, demuestran el importante y valioso estatus del hombre, y refuta la idea de que los seres humanos son insignificantes y sin valor. Así, el hombre puede apreciar totalmente su propio rango y esforzarse para poder cumplir con el elevado rol que se le ha encomendado.

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