La Batalla del Ahzab (los confederados) - II

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Inicio de la batalla
 
Comenzó el ataque, pero el foso que habían hecho los musulmanes impedía a sus enemigos que llegaran hasta ellos, aunque lo intentaron una y otra vez. Así que, uno de los grandes héroes del tiempo de la ignorancia, llamado Amru, aprovechando su fama, se acercó a la trinchera y pidió al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, que le enviara un adversario con quien luchar. ‘Ali ibn Abi Talib (que Al-lah esté complacido con él), primo hermano del Profeta, le pidió ser el enviado. Debemos recordar que ‘Ali era apenas un muchacho, pero el hecho de haber crecido en la casa del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, bajo su cuidado y crianza, le había hecho uno de los creyentes más firmes y veraces; esto fue lo que lo motivó para hacerle esa petición, para enfrentarse a uno de los más grandes héroes de batalla y lucha de toda la península arábiga. Así que ‘Ali salió a su encuentro. Cuando Amru lo vio, se dirigió al Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, diciéndole: “Te he pedido que me envíes a uno de tus dos guerreros (se refería a Abu Baker y a Omar, que Al-lah esté complacido con ambos), pero veo que me has mandado a un jovencito”… ‘Alí, con toda la confianza que tenía en Al-lah, le dijo: “Te voy a dar a escoger entre tres opciones: la primera, que te conviertas al Islam y aceptes la ilaha il lal lah wa an na Muhammad rasul lah (reconocer que no hay más dios que Al-lah y que Muhammad es Su Profeta). Amru respondió: “¡Esa es imposible!”. “La segunda: que regreses a tu casa, pues si ganamos nosotros te habrás salvado; y si perdemos, al igual que los demás árabes, tendrás la victoria”. Le respondió: “¿Quieres que las mujeres de Quraish se burlen de mí?; ¿cuál es la tercera? ‘Alí le respondió: “La espada, luchemos”. Amru le dijo: “No quiero luchar contigo, tu papá era un buen amigo mió, detestaría matarte”. ‘Alí le dijo: “Pero yo sí quiero matarte”. Y al final se enfrentaron y ‘Alí le dio muerte con su espada.
 
La fe fortalece el cuerpo y el alma
 
Cada vez la situación se hacia más difícil para los musulmanes que estaban en el foso, rodeados de sus enemigos. Los hipócritas por doquier, expandiendo su cizaña y falsedad. El cansancio se hacía evidente, el temor se expandía, el hambre se agudizaba. La noche llegó con su oscuridad, no veían nada. Al-lah nos describe gráficamente esta situación cuando Dice (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Recordad las mercedes con las que Al-lah os agració, cuando [en la batalla de Al Jandaq ] os cercó un ejército [de incrédulos], y enviamos contra ellos un fuerte viento y un ejército [de Ángeles] que no veíais, y Al-lah bien sabía cuanto hacíais.Cuando os atacaron por todas partes, el terror desencajó vuestras miradas, se os subieron vuestros corazones hasta las gargantas, e hicisteis conjeturas sobre Al-lah [pensando que no socorrería a los creyentes]. Allí fueron probados los creyentes, y sacudidos por una fuerte conmoción. Y dijeron los hipócritas y aquellos en cuyos corazones había dudas [sobre la Verdad]: Al-lah y Su Mensajero no nos han hecho más que falsas promesas. Y cuando un grupo de ellos [de los hipócritas] dijo: ¡Oh, gente de Iazrib [antiguo nombre de Medina]! Esto es un mal para vosotros. ¡Mejor volveos [y no combatáis]! Y un grupo de ellos pidió autorización al Profeta diciendo: Por cierto que nuestras casas quedaron desprotegidas; pero sólo querían huir del enfrentamiento.}[Corán 33: 9-13]
 
Todo lo anterior pasó hace muchos siglos; sin embargo, la historia se ha repetido en varias ocasiones, incluso en nuestro días, y seguirá repitiéndose toda vez que hayan musulmanes en la Tierra. Los hipócritas no se imaginaban que Al-lah descubriría ante los creyentes sus tretas, pero en esta batalla sus intenciones quedaron al descubierto.
 
En cuanto a los creyentes veraces y sinceros, veamos lo que Al-lah, Altísimo, nos menciona en el Corán (lo que se interpreta en español):
 
 
{Y cuando los creyentes vieron a los aliados dijeron: Esto es lo que nos prometió Al-lah y también Su Mensajero [y sabían que luego de la llegada del ejército enemigo vendría el auxilio de Al-lah], entonces esto no hizo sino acrecentarles la fe y el sometimiento a Al-lah. Entre los creyentes hay hombres que cumplieron el compromiso que tomaron con Al-lah, algunos ya fallecieron, y otros esperan que les llegue su hora y no han cambiado de actitud [y cumplen con el compromiso]. Al-lah [decidió probaros en la fe] para recompensar a los sinceros por su sinceridad, y castigar a los hipócritas si Él quiere, o [por Su voluntad los guíe y] los perdone; ciertamente Al-lah es Absolvedor, Misericordioso. Al-lah frustró a los incrédulos, que llenos de ira no alcanzaron lo que se proponían, e hizo que los creyentes no entraran en combate [enviándoles un fuerte viento que desanimó a los incrédulos]. Al-lah es Fuerte, Poderoso.} [Corán 33:22-25]

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