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Pautas de la educación profética para los niños

Pautas de la educación profética para los niños

Las civilizaciones anteriores al Islam conocieron distintas clases de educación que les dieron a sus vidas una naturaleza que reflejaba la filosofía de estas civilizaciones. Así también; la civilización musulmana se distingue por tener un sistema educativo exclusivo que fue eficaz al formar una generación musulmana equilibrada, capaz de cargar con la responsabilidad de lograr la felicidad humana en esta vida y en la Otra por venir. El El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, fue el primero en poner en práctica esta misión educativa. Diseñó modelos educativos para los niños que no tienen precedentes en el campo de la educación infantil. Supervisaba él personalmente la educación de los niños, de esos capullos que aún no florecen, de esas ramitas que aún no hacen un árbol.

Esta educación profética no estaba restringida a los que vivían bajo el mismo techo que el noble Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, sino que era un sistema de educación para toda su Ummah en general, que él estableció para todas las generaciones después de él, para que siguieran su método de educación poniendo en práctica lo que Al-lah Dice (lo que en español se interpreta así): {Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Al-lah y en el Último Día y recuerde mucho a Al-lah.} [Corán 33:21].

Si seguimos las etapas del sistema educativo infantil profético, notaremos que la primera etapa de la educación empieza desde cuando el niño aún no está en el mundo material, para procurar un buen origen, una raiz firme y una cuna segura. Por eso El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ordenó elegir una buena esposa, que será fuente de dignidad para el niño y será su educadora en las buenas costumbres. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Elegid a las mujeres virtuosas por vuestros hijos, casad con los hombres adecuados a vuestras hijas, y pedidles (a ellos) que se casen con ellas (vuestras hijas)" .Y dijo: "El hombre se casa con la mujer por una de cuatro cosas: por su fortuna, por su prestigio, por su belleza y por su religión, elige a la de religión, que si no lo haces, serás un perdedor". Narrado por Al Bujari y Muslim, que Al-lah les dé Su perdón.

Así también, El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ordenó a la mujer, de la misma manera tajante, elegir al hombre virtuoso, que será el padre de sus hijos, su ejemplo y fuente de su dignidad. Al-lah Dice (lo que en español se interpreta así): {Un esclavo creyente es mejor que un idólatra libre aunque os guste.} [Corán 2:221].

Además, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "Si estáis satisfechos con la religión y la moral de una persona que pide la mano de vuestra hija, entonces aceptadlo como esposo para ella, y si no lo hacéis, causaréis una sedición y una gran corrupción en la tierra. Dijeron: ¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Y si es pobre o no es conveniente? Dijo: Si estáis satisfechos con la religión y la virtud de una persona que pide la mano de vuestra hija, entonces aceptadlo como esposo para ella... tres veces". Narrado por At-Tirmidhi, que Al-lah le dé Su perdón.

Al realizar el contrato matrimonial, los dos esposos deben poner en práctica la aleya, en que Al-lah, Enaltecido Sea, Dice (lo que en español se interpreta así): {¡Señor nuestro! Concédenos en nuestras esposas descendencia y frescura de ojos y haznos un modelo para los que tienen temor (de Al-lah).} [Corán 25:74] Y antes de consumar el matrimonio, el esposo recita lo que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le enseñó: "Bismillah, Al-lahumma Yannibna Ash-Shaytan, wa Yannib Ash-Shaytan ma razaqtana (En el nombre de Al-lah, Oh Al-lah, aléjanos de Satán, y aleja Satán de lo que nos Proveerás". Narrado por Al Bujari y Muslim, que Al-lah les dé Su perdón. Esto se considera parte del uso de los medios disponibles para la buena educación, específicamente para que los niños crezcan sanos en lo físico y lo espiritual.
Y al establecerse el semen en el útero de la mujer, y al empezar la etapa de la formación del niño en el vientre de su madre, el Islam recomienda que se cuide perfectamente de la mujer embarazada, para la seguridad de ella y de su niño. Así pues, le ordena utilizar los medios curativos, preventivos, psicológicos y espirituales disponibles, hasta el punto de eximirla de la obligación del ayuno durante el período del embarazo, si tiene temor que pueda ocurrirle algún daño a ella o a su hijo. También, le incita a leer el Corán y pronunciar súplicas frecuentes. Los experimentos científicos y prácticos confirmaron que la mujer equilibrada y estable psicológicamente, tendrá un niño que será estable y equilibrado; al contrario de la mujer desequilibrada, que tiene vicios y malas costumbres.

Después del parto, cuando se recibe al niño con la felicidad y los buenos augurios, y con el comienzo de esta etapa importante de la vida del niño, en la cual está listo para recibir de sus mayores la buena moral, las virtudes y buenas costumbres. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, nos enseñó a empezar esta fase plantando las raíces de la creencia y los dos testimonios de la fe, mediante la pronunciación de Al Adhan en la oreja derecha del niño. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, pronunció Al Adhan en la oreja de Al Husain ibn ‘Ali, que Al-lah esté complacido con él. Pues, fue narrado bajo la autoridad de ‘Ubayd Al-lah ibn Abi Rafi‘, que dijo: "Vi al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, pronunciar Al Adhan en la oreja de Al Husain, cuando Fátima lo dio a luz". Narrado por Ahmad y At-Tirmidhi, que Al-lah les dé Su perdón.

El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, recomendó honrar y celebrar al niño, al alcanzar el séptimo día, diciendo: "Con el niño está su ‘Aqiqah (banquete natal); así que sacrificad por él, y purificadle del mal". Narrado por Al Bujari, que Al-lah le dé Su perdón.

Los pobres y los familiares participan de esta celebración, el nacimiento del niño, y se le afeita su cabello para eliminar cualquier infección que pueda suscitarse en su cabeza y purificarla. Se debe dar a los pobres y a los necesitados plata en cantidad equivalente al peso del pelo rasurado del niño. Pues, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo a su hija, Fátima, que Al-lah esté complacido con ella, cuando dio a luz Al Husain: "Afeita su cabeza, y da a los pobres plata equivalente al peso de su pelo". Narrado por Ahmad, que Al-lah le dé Su perdón.

También, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, recomendó ponerle nombre al niño en este día, y elegirle un nombre bueno, pues dijo: " Los nombres que Al-lah, Enaltecido Sea, Ama más son ‘Abd Al-lah y ‘Abd Al-Rahman". Narrado por Muslim, que Al-lah le dé Su perdón.

Esto también se considera un honor para el niño, que le ayuda a ser una persona feliz al tener un nombre bueno, evitando la soledad y la vergüenza que sentirá si su nombre es feo. Por eso, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, recomendó cambiar los nombres feos con otros buenos, así como nos aclaró cuáles son los nombres más queridos, los más verídicos y los más feos.

Así avanzará gradualmente el cuidado del niño y su educación con los consejos proféticos en todas las etapas del desarrollo corporal y espiritual del niño, empezando por la educación del niño en la fe correcta y siguiendo con la educación social, moral y emocional.

Es importante recordar que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era un ejemplo viviente del padre modelo en su vida familiar.

Se llenaba de júbilo con la llegada de los bebés, participaba de la elección de sus nombres, halagaba a los niños y jugaba con ellos, los abrazaba con fuerza contra su pecho y los besaba cariñosamente. Todo esto promueve el ambiente material y espiritual para una educación integral de vida equilibrada y estable.

Fruto de esta educación integral es que surgió una generación única en la historia por su fe, sus características humanas, intelectuales, sus virtudes y sus transacciones.

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