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Cuando los niños mienten

Cuando los niños mienten

Mentir es proveer información falsa a propósito. Por otro lado, cuando una persona dice algo falso creyendo que es verdad, ha cometido un error. En este caso estaría desviado o desinformado, pero no mintiendo.

Mucho de lo que un niño dice inicia en su imaginación. El niño puede imaginar una acción y contarles a los demás sobre ella como si realmente hubiese sucedido. Esto no se debe considerar mentir en un sentido deliberado. Un niño puede visualizar, soñar, desear e imaginar fantasías mientras aun no goza de la habilidad cognitiva y lingüística para distinguir lo imaginario de lo real. Por ello, en este caso particular, no lo consideramos como una forma de mentir sino como parte de la imaginación natural del niño. Debemos comprender que la fantasía forma parte del desarrollo normal de un niño. Sin embargo, también es verdad que algunos niños dicen mentiras intencionalmente y ocultan la verdad. Esto puede tener varias causas: temor a la autoridad, deseo de llamar la atención o por puro entretenimiento.

Temor a la autoridad

Un niño que vive con miedo o con sentimiento de impotencia puede pensar que mintiendo ganará la aprobación de los demás o logrará escapar del castigo. Esto es común en los hogares donde los padres son excesivamente controladores y negativos. El niño no obtiene aprobación o apoyo de la familia y el único escape de lo que él percibe como una prisión es mentir.

Esto nos trae a memoria los años de la adolescencia, cuando qué hacíamos, cuándo lo hacíamos y con quién eran asuntos sobre los que más se mentía.

Pero debemos saber que un patrón de mentiras conscientes puede establecerse firmemente antes de la adolescencia si se lo usa como una táctica de escape; por lo tanto, debemos detectarlo en sus etapas iniciales.

Llamando la atención

La mentira a veces ayuda al niño a obtener algo que de otro modo no lograría. Un niño carente de atención puede mentir para obtenerla, en especial si percibe que sus mentiras son acertadas y creídas. Este tipo de mentiras con frecuencia se manifiesta en las interacciones sociales. A ningún niño le gusta admitir que viene de un hogar quebrado o que su condición financiera es de bajo nivel. Las presiones de nuestra sociedad los fuerzan a enfrentar la realidad de que no todos somos considerados iguales antes los ojos del público en general. Otros factores influyen también en un niño, pero la presión de sus padres es una fuerza determinante en la forma de ser de un niño.

Diversión

Un niño inteligente puede mentir para entretenerse o entretener a otros con bromas: “Había un perro que se llamaba Chiste. Un camión lo atropello y se acabó el chiste”.

Mucho del humor moderno se basa en la exageración y en el estereotipo. Lo que parece una inofensiva broma infantil puede más tarde llevar a un comportamiento engañoso y más serio.

Lo más importante que los padres deben comprender es que mentir es una parte del desarrollo normal del niño. Para la mayoría de los niños esta es una etapa temporal, una forma de probar sus límites y ver qué tan lejos pueden llegar antes de ser descubiertos. Cuando esto sucede debemos meditar sobre cuál es el objetivo del niño. Si identificamos la causa podremos tratar con sus preocupaciones, si las tiene, y enseñarle maneras alternativas de expresarse para evitar que desarrolle un hábito de vida que le sea difícil de controlar después. Si notas que tu hijo está mintiendo ten en cuenta los siguientes consejos:

1. No seas ni muy permisivo ni muy duro con tu hijo. El equilibrio es importante, pues ser extremo en cualquier dirección puede traer graves consecuencias psicológicas y morales para tu hijo, al punto de que se convierta en un mentiroso compulsivo.

2. No reprendas mucho a tu hijo si lo descubres mintiendo con frecuencia. No lo llames mentiroso incluso si dice mentiras. Uno de los objetivos de la paternidad es llegar a un punto en que tu hijo distinga el bien del mal y pueda disciplinarse por sí mismo. Para que esto resulte, tu hijo debe saber que confías en él y que esperas lo mejor de él. Esta es la mejor motivación para que él pare de mentir.

Mentir también puede ser una señal de falta de respeto mutuo en la relación padre-hijo. Si el niño se siente que debe mentir es porque no se siente que confían en él o que lo entienden. Mentir es un modo de evadir el conflicto entre su perspectiva y la tuya. Si descubres a tu hijo mintiendo, déjalo que se explique de manera que él sepa que piensas bien de él: “tal vez te olvidaste” o “tal vez no prestaste atención”. Si el niño es tratado de ese modo, sentirá vergüenza de engañar a los que confían en él y se sentirá motivado a decir la verdad.

3. Si tu hijo viene a ti y confiesa su mal comportamiento, es mejor perdonarlo. Elogia su honestidad como recompensa. Esto es difícil de hacer, pero si reaccionas exageradamente él tendrá miedo de admitir sus errores en el futuro. Por el otro lado, si reaccionas gentilmente, apreciando su honestidad, a la vez que le indicas la seriedad de su error, él se sentirá respetado, y eso tendrá un efecto más productivo a largo plazo en su relación in sha Al-lah.

4. La estrategia más efectiva para tratar con un niño que miente es darle un ejemplo con honestidad y veracidad. Tu hijo no debe oírte mentir de ningún modo. El siguiente hadiz enfatiza la importancia de esto: “El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) vio a una madre que llamaba a su hijo diciéndole que le daría algo. El Profeta le preguntó a ella qué le iba a dar al niño y ella le dijo que nada. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le dijo que si no le daba lo que le había dicho, estaría cometiendo el pecado de mentir” (Abu Dawud y Al Baihaqi). Saber que te han mentido es algo desagradable, pero para algunos padres es el pan de cada día. A veces es una etapa temporal del niño, pero la forma en que la manejemos definirá el resultado.

Como en todas las cosas de la vida, la mejor forma de enseñarle a tu hijo es con el ejemplo. Cuando el cajero te haya dado cambio de más, deja que tu hijo te vea devolver la diferencia.

Son estas pequeñas acciones y palabras aparentemente insignificantes las que construyen el ideal de tu hijo.

Tu mejor arma es la prevención; siendo mejor musulmán puedes usar cada día invirtiendo en tu relación con tu hijo.

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