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At-Tawakkul, encomendarse a Al-lah (parte 1 de 2)

At-Tawakkul, encomendarse a Al-lah (parte 1 de 2)

Al-lah nos ha creado con las mejores proporciones y nos ha otorgado muchas habilidades para que podamos cubrir nuestras necesidades y las de nuestros familiares y hermanos musulmanes.
Al-lah también nos invitó a explorar la tierra y usar sus recursos para nuestra subsistencia. Al-lah dice: {Él es Quien les ha facilitado la vida sobre la Tierra. Recorran sus caminos y coman del sustento de Dios, que ante Él comparecerán} [Corán 67:15].
Cabe notar, sin embargo, que Al-lah nos deja claro en esta aleya, como en varias otras, que si Él no hubiese allanado la tierra para nosotros no podríamos explorarla ni beneficiarnos de sus recursos.
La sura Al Mulk (67) es una guía para comprender lo que significa Tawakkul. Esta sura inicia y termina con el mismo mensaje: todo lo que existe en el universo pertenece a Al-lah, y nada puede suceder sin Su misericordia y Su sustento constante.
Al-lah dice en la primera y última aleya: {Bendito sea Aquel en Cuyas manos está el reino y tiene el poder sobre todas las cosas… Pregúntales: “¿Si el agua que tienen dejara de surgir, quién [fuera de Dios] les podría proveer de agua pura?”} [Corán 67:1,30].
Si, seguro que podemos explorar la tierra, buscar regiones que contengan agua y descubrir con éxito corrientes y fuentes de agua; pero sin el permiso de Al-lah y Su ayuda no podríamos alcanzar estas aguas. Peor aún, ¿qué sucedería si de repente Al-lah hiciese desaparecer estas fuentes y recursos hídricos en las profundidades de la tierra? ¡Glorificado y Bendito sea! Nadie podría hacerlas volver sino Él.
Hay un sentido significativo en la aleya, Al-lah dice: {Recorran sus caminos…}, y luego dice: {y coman del sustento de Dios…}. Al-lah nos está diciendo que, aunque se te anima a esforzarte y trabajar duro, lo que produzcas no es tuyo, lo que ganas no es tuyo, sino que tu producción, tus ganancias y todo tu sustento viene de Al-lah, Él te lo proveyó por Su misericordia y Su amor por ti. Si Al-lah lo quisiese, tu trabajo y tus esfuerzos no darían frutos.
Aleyas similares, donde Al-lah se atribuye nuestro sustento solo a Él, se encuentran en varios lugares del Corán. Al-lah dice: {Así que supliquen a Dios el sustento, adórenlo solo a Él y agradézcanle. Porque es ante Él que comparecerán} [29:17].
Los que malinterpretaron el plan de Al-lah y Su sabiduría se sienten confundidos por este mandato doble de Al-lah de esforzarse y trabajar, por un lado, y de confiar en Al-lah para hacer las acciones posibles y los objetivos alcanzables por el otro.
Inicialmente se presentó este caso ante el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, los sahabah preguntaron: “¿Debemos dejar de trabajar y confiarnos del decreto de Al-lah?”; el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, respondió: “Deben emprender y hacer las cosas. A cada uno se le facilitará aquello para lo que fue creado” (Bujari y Muslim). Entonces los sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, comprendieron que debían realizar buenas obras mientras depositaban su fe en Al-lah.
Las obras a las que nos referimos no son los actos de adoración (rezo, Zakat, ayuno, peregrinaje, etc.), se trata, más bien, de los trabajos relacionados con nuestro sustento. Tampoco nos referimos a los medios prohibidos de sustento ni a los trabajos prohibidos (haram). Estamos hablando del trabajo halal y de los medios da sustento halal, pues estos son más atractivos para el creyente.
¿Cuáles son las bases y los límites del trabajo halal? ¿Cuánta dedicación amerita? ¿Atribuimos nuestra subsistencia a Al-lah o a nuestro trabajo? ¿Asociamos nuestras pérdidas y empobrecimiento a la falta de trabajo o al plan maestro de Al-lah?
El Islam es una religión dinámica, no tolera la pasividad, sino que rechaza la pereza y la dependencia de los demás. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Mendigar está prohibido, excepto en casos de una gran deuda, un padecimiento, daño o pobreza extrema” (Abu Dawud y Al Baihaqi).
También dijo: “¡Por Aquel que tiene mi alma en Su mano! Tomar una cuerda y salir a recoger leña sobre su espalda (para venderla) es mejor para uno que ir y mendigar a alguien, sin importar si le dan o no” (Bujari).
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, trabajó duro para ganarse la vida. De niño era pastor y de adulto era jefe de caravana comercial. Él transportaba mercancías a Siria y otros lugares y compartía las ganancias con ellos. Constantemente pedía refugio en Al-lah contra la pereza, como lo relató Zaid Ibn Arqam, diciendo: “Oh, Al-lah, me refugio en Ti contra la incapacidad, la pereza, la cobardía, la mezquindad, la ineptitud y el tormento en la tumba” (Muslim).
Aunque nos esforcemos duro para subsistir, no debemos atribuir nuestros logros solo al esfuerzo que hacemos, sino a Al-lah.
No debemos confiarnos solo en nuestro trabajo, nuestros bienes, nuestra riqueza o nuestra posición social por ejemplo. Tampoco debemos confiarnos en nuestros jefes ni en nuestros patrones ni nuestros amigos o familias.
El único al que podemos encomendarnos es Al-lah. Él dice: {Encomiéndate al Viviente Inmortal, y glorifícalo con Sus alabanzas. Él basta como conocedor de los pecados de Sus siervos} [Corán 25:58].
Quien se encomienda de corazón a su trabajo o su patrón, o a cualquier otra criatura creada esperando que le provean sustento o lo hagan próspero y exitoso pues se ha entregado sometido a ellas, mientras más te encomiendas a las criaturas menor será tu sumisión a Al-lah.
Entonces, aunque Al-lah quiere que seamos emprendedores y procuremos servirnos de todos los medios lícitos para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestras familias, Él también quiere que no seamos dependientes a estos medios al punto de considerarlos fuente de nuestro sustento. Este es el significado genuino del término Tawakkul.
Sectas desviadas respecto al Tawakkul
Los que se desviaron respecto al Tawakkul han caído en dos extremos. En el primer extremo hay personas tan apegadas a las tentaciones de este mundo que han olvidado su relación con Al-lah. Sus corazones se han apegado tanto a estas tentaciones que se han hecho dependientes de los deseos. Estas gentes se han convertido en esclavos de sus deseos terrenales consciente o inconscientemente. Llegan al extremo de alegar que sus logros dependen solo de sus esfuerzos y Al-lah no tienen nada que ver. No se encomiendan a Al-lah. Al-lah dice: {¿Acaso observas a quien no cree en Mis signos y dice: “Me serán concedidos bienes materiales e hijos [cuando sea resucitado]”? ¿Acaso tiene conocimiento de lo oculto o tiene un pacto con el Compasivo?} [Corán 19:77,78]. Esta clase de persona que niega a Al-lah y sus bondades se considera “autosuficiente” y entonces no podemos esperar de él que confíe en Al-lah.
El segundo grupo considera que la confianza en Al-lah implica alejarse de todos los asuntos mundanos. Consideran que la piedad es contraria a todo esfuerzo con fines materiales. Para ellos, encomendarse a Al-lah significa no tomar ninguna iniciativa para ganarse el sustento. Entonces, ellos se alejan a zonas remotas y renuncian al mundo alejándose de los asuntos de la vida diaria.
Pero ambos grupos no han comprendido el significado del Tawakkul. Si hubiesen intentado entender el Corán según la comprensión y la práctica del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y sus nobles sahabah, habrían descubierto que el Tawakkul está lejos de ser como lo imaginaron. Al-lah explicó el Tawakkul en el Corán por medio de la conducta instintiva de Sus criaturas y la conducta ejemplar de Sus nobles profetas y siervos piadosos.

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