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¿Por qué nuestra moral cambia según las circunstancias?

¿Por qué nuestra moral cambia según las circunstancias?

La moral de los creyentes no es para que intervenga solo en los tiempos de facilidad y conveniencia. De hecho, la verdadera moral se manifiesta en tiempos de dificultades, adversidades y crisis. Algunos aparentan ser correctos y gentiles mientras están calmados y las circunstancias son favorables; sin embargo, cuando están sometidos al enojo o pasan por dificultades se convierten en personas totalmente distintas, lejos de ser gentiles como creíamos.
Tristemente, una persona educada y gentil puede convertirse en alguien malhumorado, agresivo, rudo, intimidante y vulgar. Vemos esta transformación muy seguido, y el extremo al que una persona puede cambiar es sorprendente. ¿Está tan distante la moral islámica de nuestros corazones y almas al punto que no puede cambiar este fenómeno?
Abdul-lah Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Un creyente no es un calumniador ni un maldecidor; tampoco es obsceno ni vulgar” (Sahih de At-Tirmidhi, 1977). Ibn Battál explica que ser obsceno significa abusar verbalmente de los demás y cometer acciones obscenas. Ser vulgar significa ser grosero al hablar (niháia). ¿Cómo puede una persona convertirse en alguien de tan mala descripción denunciada por el mismo Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en un solo instante por una circunstancia, una palabra o una disputa?
Solíamos creer que la gente grosera eran solo los ignorantes, maleducados y de malas cualidades; sin embargo, nos sorprende también ver a mucha gente que creíamos eran educados comportándose de forma grosera.
Al Qurtubi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Una persona grosera y vulgar es descrita como un cretino, porque la vulgaridad es solo compatible con la ignorancia y la idiotez”.
Algunas personas pueden alegar que su obscenidad y su vulgaridad están justificadas por el hecho de que los han enfurecido, que la situación lo exige, que otros los provocaron con sus faltas, o que permanecer calmado en tales circunstancias sería dañino. No hay duda de que esta es una muy mala forma de pensar que provocará mucho daño al prójimo.
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “… y si una persona te ofende o te humilla por algo que sabe de ti, no lo humilles tú con algo que sepas de él. Deja que cargue con las consecuencias de su ofensa y tú recibirás la recompensa de ello, así que no maldigas” (Sahih At-Targhib, 2782).
Al Qári, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “La obscenidad y la vulgaridad son cualidades completamente reprobables y no corresponde al creyente tenerlas”, luego agregó: “Quien está bajo la guía de Al-lah debe evitarlas, acostumbrar su lengua al bien, a la gentileza y seguir el mensaje de los profetas de Al-lah, que son los mejores modelos de comportamiento” (Mirqát ul mafátíh).
Algunas personas pronuncian palabras soeces y un lenguaje vulgar y grosero con la excusa de que así hablaban los árabes antiguos. Al Mawardi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “El lenguaje obsceno y grosero que se debe evitar es el que se ve inoportuno e irrespetuoso, aunque se lo pueda considerar aceptable y bueno después de reflexionar e investigar”.
An-Nawawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Los eruditos opinan que se deberían usar eufemismos en las situaciones cuando una persona se sienta con temor de ser grosero. Así también, el coito debería ser mencionado eufemísticamente como ‘intimar’, ‘consumar el matrimonio’, ‘cohabitar’ y otras expresiones similares. De igual modo, orinar y defecar deberían citarse eufemísticamente como ‘atender al llamado de la naturaleza’, ‘evacuar’ o expresiones similares en vez de usar expresiones como ‘orina’ o ‘excremento’. Además, se recomienda usar eufemismos para citar los defectos físicos que pueden avergonzar a alguien si se expresan literalmente, como la lepra, la halitosis, el mal olor corporal y otros. Se debe usar bellas expresiones eufemísticas en los casos mencionados y otros similares. Debes usar tales eufemismos cuando no haya una necesidad urgente de usar las palabras literales y groseras. Si se deben usar palabras groseras para clarificar algo o educar y se teme que la audiencia no entienda las metáforas o puedan entender algo totalmente distinto. En ese caso se podrán usar las palabras groseras y no eufemismos para asegurarse de que la audiencia entienda bien, y esta es la razón de que se usen palabras crudas en algunos hadices. Se hacía para que el oyente comprendiera el significado en esos contextos, pues eso es mucho más importante que ser gentil” (Al Adhkar).
Los que predican el Islam deben ser los más apegados a la moral. No es correcto que actúen de forma contraria a sus principios morales, y su moral refinada debe manifestarse siempre sin importar qué tan intensa sea una situación o lo maligno que pueda ser su oponente.
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Quien cree en Al-lah y en el Último Día, que diga lo que es bueno o que calle” (Bujari). Estos, entonces, son los distinguidos modales de los creyentes. Un creyente debe hablar siempre lo que es beneficioso o permanecer callado. Decir lo que es beneficioso es un concepto que se manifiesta de muy variadas maneras, y guardar silencio es muy beneficioso cuando no hay nada bueno por decir.
La modestia y el recato están en la base del moral de los creyentes y son un valor moral central en el Islam. Cuando una persona es modesta se controla bien y puede eliminar defectos en su comportamiento moral. Por esto mismo, debemos comprometernos a integrar la modestia en nuestro sistema educativo y practicarla en nuestras vidas. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuando la modestia se manifiesta en algo, lo engalana; y cuando la obscenidad se manifiesta en algo, lo mancilla” (At-Tamhíd 9:257).
Abdul-lah Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “El atributo más vil que un creyente puede tener es la obscenidad”. Este es el defecto moral más maligno porque hace que una persona no sea buena compañía y no sea confiable.
Al Ahnaf Ibn Qais, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “¿Les digo cuáles son los peores defectos? La obscenidad y los vicios en lo moral”. De acuerdo con este hombre sabio, la obscenidad es uno de los peores males morales que la gente debe combatir.
Al Qásimi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Las palabras de una persona son un espejo de sus virtudes y su intelecto. Por tanto, debes limitar tus palabras a lo que es beneficioso, hablar poco y evitar el lenguaje grosero que alejará a la gente noble de ti y solo atraerá a los malhechores”.
 

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