Enseñanzas y moralejas de la Hiyrah (Parte 2)

Enseñanzas y moralejas de la Hiyrah (Parte 2)
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7-El papel de la mujer durante Al Hiyrah (emigración):
 
Durante Al Hiyrah, se destacaron muchos nombres de los que se esforzaron abundantemente e hicieron muchas obras útiles. Como ‘A’ishah, que Al-lah esté complacido con ella, que guardó la historia de Al Hiyrah para nosotros, entendiéndola, y anunciándola a la Ummah. También, Um Salamah, que Al-lah esté complacido con ella, la emigrante paciente, y Asma’, que Al-lah esté complacido con ella, Dhat An-Nitaqain (La de las dos fajas), la cual, participó preparando el equipaje del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, en la cueva con el agua y el alimento. Ella sufrió mucho por la causa de Al-lah, el Altísimo, pues dijo: “Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y Abu Baker salieron para emigrar, un grupo de incrédulos vinieron a nuestra casa, entre los que se encontraba Abu Yahl ibn Hisham. Se detuvieron delante de la puerta de la casa de Abu Baker, y en ese momento, yo salí hacia ellos, y me dijeron: ¿Dónde está tu padre, hija de Abu Baker? Dije: “Os juro por el Nombre de Al-lah que no lo sé dónde está mi padre. Entonces, Abu Yahl levantó su mano, ya que era un hombre malvado e indecente, y me dio una bofetada, rompiendo mi pendiente, y después se fueron”.
 
Esta es una lección de Asma’, que Al-lah esté complacido con ella, para las mujeres de los musulmanes durante todas las generaciones, enseñándoles cómo la mujer musulmana debe proteger a los musulmanes y musulmanas de los enemigos y cómo debe ser firme delante de las fuerzas de la injusticia.
 
Su segunda lección fue cuando su abuelo Abu Qahafah entró en su casa, pues era ciego, y dijo: “Os juro que veo que Abu Baker se alejó de vosotros, sin dejar nada de dinero”. Ella dijo: “No, pon tu mano aquí sobre este dinero”. De hecho, él puso su mano en una bolsa con piedras, y dijo: “Está bien, si él ha dejado esta cantidad de dinero”. Entonces ella se dijo a sí misma: “Juro por el Nombre de Al-lah, Alabado Sea, que Abu Baker no había dejado para nosotros nada, pero yo quise calmar al abuelo”.
 
Gracias a esta inteligencia y sabiduría, ella ocultó el secreto de su padre, y al mismo tiempo, calmó el corazón de su abuelo ciego sin mentir, ya que su padre de verdad dejó para ellas esas piedras para tranquilizar al anciano. Pero, él dejó con esas piedras una creencia en Al-lah, Alabado Sea, muy fuerte, que no la afecta ni la poca ni la mucha cantidad de dinero. Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, le dio una confianza ilimitada, sembrando en ellos una voluntad superior relacionada con los asuntos importantes, dando un ejemplo incomparable para el hogar musulmán que nunca se repetirá.
 
Asma’, que Al-lah esté complacido con ella, dio un ejemplo con estas situaciones a las mujeres musulmanas, las cuales lo necesitan urgentemente en estos momentos.
 
Asma’ se quedó con sus hermanas en La Meca sin quejarse, sin mostrar su necesidad hasta que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le envió a ellas a Zaid ibn Harizah y a su esclavo Abu Rafi‘, dándoles dos camellas y 500 dírhams para Fatimah, Um Kulzum (Las hijas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam), Sawda’ bint Zam‘ah (Su esposa), Usamah ibn Zaid, y su madre Barakah, apodada Um Aiman. Así fue que salió con ella ‘Abdul-lah ibn Abu Baker con los hijos de Abu Baker, entre los que se encontraba ‘A’ishah, y Asma’, que al llegar a Medina, permanecieron en la casa de Harizah ibn An-Nu‘man.                
 
 
8-Los objetos de valor de los incrédulos estaban a cargo del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam:
 
El acto de dejar los objetos de valor de los incrédulos con el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aunque estaban luchando contra él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, insistiendo en matarlo, era una gran prueba que demuestra la contradicción extraña de los incrédulos, al mismo tiempo en el que estaban difamándole, diciendo que él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, era incrédulo, demente o mentiroso. A pesar de eso, no encontraban a nadie mejor que él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, para guardar sus objetos valiosos. Eso indica que su incredulidad no fue a causa de dudar en su sinceridad sino que fue a causa de su orgullo y su soberbia, apartándose de la verdad que fue revelada con él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, teniendo temor por su liderazgo y su dominación. Al-lah, el Altísimo, el Todopoderoso, Dice (lo que se interpreta así en español): {Por cierto que sabemos que te apena lo que dicen [sobre ti]. No es a ti a quien desmienten, sino que lo que los inicuos rechazan son los signos de Al-lah} [Corán 6: 33]. 
 
En cuanto a la orden del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, para ‘Ali, que Al-lah esté complacido con él, de devolver esos objetos de valor a sus respectivos dueños, a pesar de las difíciles circunstancias, cuando, se suponía que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, estuviese tan lleno de preocupaciones que no pensara en nada excepto en la manera con la cual pudiera tener éxito en Al Hiyrah. A pesar de eso, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no olvidó ni fue negligente en devolver los objetos de valor a sus dueños. Incluso en los momentos más difíciles, en los cuales, pueden hacer al ser humano olvidarse de sí mismo. 
 
9- El precio de la montura debe ser pagado:
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no montó la camella excepto después de pagar su precio a Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, poniendo su valor como una deuda en su cuello. Y esta es una lección evidente para el divulgador del Islam de la manera cómo no deben ser dependientes sobre cualquier persona en ningún tiempo, ya que deben ser la fuente de la caridad. Y si ellos no son quienes dan y gastan por la gente, entonces, no deben ser personas dependientes que toman de la gente. Por eso, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, insistió en pagar su valor, pues su conducta es la puesta en práctica de las palabras  del Corán en el que Al-lah, el Altísimo, el Todopoderoso, Dice (lo que se interpreta así en español): {Yo no os pido ninguna remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje], sólo el Señor del Universo me recompensará por ello} [Corán 26: 109].  
 
Los que llevan la creencia y la fe, invitando a la gente a seguirla, no deben pedir a nadie nada excepto a Al-lah, Alabado Sea, ya que el pedir de la gente contradice a lo que ellos invitan. Los musulmanes hoy en día se volvieron subdesarrollados y humillados, pues los medios de Ad-Da‘wah y los divulgadores al Islam se volvieron dependientes de las cosas materiales, ya que muchos se la pasan esperando su sueldo. Hoy en día, el trabajo de Ad-Da‘wah se volvió como un trabajo material que perdió su espíritu, y los divulgadores al Islam se convirtieron en empleados.
 
La voz que sale de una garganta temerosa de Al-lah, Alabado Sea, y tiene esperanza en Su complacencia, es diferente de la voz que sale con el fin de recibir dinero. Si se para el dinero, se para la voz. Antiguamente dijeron: “La mujer que fue contratada para gritar y llorar (las plañideras) no es igual que la mujer que ha perdido a un querido”. Por eso, el efecto ha sido reducido y la gente se ha apartado de lo correcto.  
 
 
10-El divulgador del Islam, se aparta del dinero de la gente:
 
Cuando el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, perdonó a Suraqah, éste ofreció ayudar al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, diciéndole: “Este es mi equipaje, toma una parte de ello, y pasarás por mis camellos y mi ganado en el lugar de tal y tal, así que toma lo que quieras de ellos”. Entonces el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dijo: “No lo necesito”. [Ahmad].
 
Cuando los divulgadores al Islam sean independientes de lo que posee la gente, la gente los amará, mientras que cuando son ambiciosos, esperando el dinero de la gente, la gente los odiará. Y esta es una lección sabia para los divulgadores al Islam.
 

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